Soluciones
Sostenibilidad en la oficina
La protección ambiental es tan importante en la oficina como lo es en casa. Por eso lo más lógico es limitar también el impacto que las decisiones adoptadas diariamente en la oficina tienen sobre el medio ambiente. Le proponemos algunos trucos que, como verá, le ayudarán también a ahorrar dinero.
El término sostenibilidad fue acuñado inicialmente por el sector de la explotación forestal. Alude a la idea de utilizar los recursos en la medida en que puedan regenerarse en un período de tiempo concreto que permita una explotación constante. ¿Cómo incorporar el concepto de sostenibilidad al día a día de la oficina? A partir de ejemplos prácticos le mostraremos cómo convertir su entorno de trabajo en un lugar más sostenible a la vez que contribuye a mejorar la protección del entorno.

Una «oficina ecológica»
Tener plantas en la oficina no sólo contribuye a relajar el ambiente y mejorar el ánimo, sino que también puede renovar el aire que se respira en ella… ¡literalmente! Las plantas convierten el dióxido de carbono en oxígeno, con lo que el aire viciado se regenera. También aumentan la humedad ambiente, con efectos positivos. Las orquídeas, la gerbera y la hiedra son especialmente efectivas a la hora de limpiar el aire.
Papel
El papel de fabricación ecológica no es una cuestión menor, sobre todo en oficinas en las que se realizan muchas impresiones y se utilizan grandes cantidades de papel. Conviene tener presentes dos aspectos. El primero es que los productos reciclados respetan los recursos, en este caso forestales. Y el segundo es la fabricación: el papel de producción ecológica se elabora con mucha menos agua y energía (de hecho, hasta con dos tercios menos), así que la diferencia es más que evidente. Cuando compre papel, aparte de en la calidad, debería fijarse también en criterios como el porcentaje de papel recuperado, el contenido de cloro y el uso de agua, los agentes adhesivos y disolventes utilizados o si se ha blanqueado mediante productos químicos y lejías. Algunos términos como «papel respetuoso con el medio ambiente» no gozan de protección legal y a menudo inducen a error. Fíjese bien en distintivos de aprobación oficialmente reconocidos como el de FSC (uso sostenible de bosques) o el sello ambiental europeo.

Electricidad
Al adquirir equipos y dispositivos eléctricos o hardware para ordenadores es importante observar qué distintivos ambientales llevan (por ejemplo «Green IT» o «Tecnologías Verdes»), así como el consumo de energía y la eficiencia energética. Son decisiones de compra que inciden en el largo plazo, de forma que sentarán las bases de cara al futuro.
Las etiquetas de eficiencia energética de la UE establecen distintas categorías, de la A a la G, siendo la A la mejor puntuación. En 2003, las categorías se ampliaron con la incorporación de la clase A+, posteriormente la A++ y, en 2011, incluso la A+++. Tenga en cuenta que el consumo de energía es el único criterio decisivo que hemos considerado aquí. En los lavavajillas, el consumo de agua se destaca, aunque no se tiene en cuenta en la puntuación. Sólo para orientarle: un electrodoméstico de clase A+ utiliza tres cuartas partes de la energía que los de clase A, y los electrodomésticos A++, la mitad.
Así que, en última instancia, son sus propias decisiones las que más influyen en el consumo de energía en la oficina. Apague las luces cuando salga a comer, si va a asistir a una reunión o al final de la jornada de trabajo. Por supuesto, también debería apagar el ordenador, monitor incluido, cuando abandone la oficina al final del día.
Las lámparas y bombillas de bajo consumo se amortizan enseguida. En la actualidad existe una gran variedad de productos donde elegir en función de la calidad de la luz, el color, las posibilidades de conmutación o la vida útil.
Imagen: “Saving energy” © Thorben Wengert / pixelio.de