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Frescos consejos para días calurosos

Cada año estamos esperando a que llegue el verano para ponernos por fin manga corta y pasar largos atardeceres en una terraza. Y ¿qué puedes ser mejor que pasar un día soleado en la playa con amigos?

Pero cuando el verano llega finalmente la realidad nos envuelve. Y, en luegar de divertirnos en la playa o en la piscina, estamos sentados en una oficina pasando calor. Después de todo, sólo los niños y los profesores pueden quedarse en casa durante este periodo.

Sin embargo, los empresarios tienen el deber de cuidar de sus empleados y están obligados a mirar por su salud y bienestar. Y al empresario también le interesa mantener la oficina a una temperatura soportable: la productividad cae considerablemente con el calor y la concentración y motivación disminuye a medida que la temperatura aumenta. Incluso puede ser malo para la salud. El exceso de calor puede provocar dolores de cabeza, mareos, fatiga e incluso palpitaciones o subidas de tensión.

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Cómo mantenerse fresco

Si tuvieras la opción probablemente ya habrías cambiado el traje por un vestido vaporoso hace mucho tiempo pero este look muy pocas empresas lo toleran.

Pero si las temperaturas son muy altas tanto dentro como fuera deberías pedirle a tu jefe que modifique las normas del vestir por un periodo. Al fin y al cabo tampoco da buena imagen que te caigan gotas de sudor mientras hablas con clientes. De todas maneras evita siempre en la oficina los tops, las bermudas y las faldas excesivamente cortas

Durante la época de calor vigila qué comes. Mucha ensalada, fruta y verdura siempre es sano, y particularmente recomendable en verano ya que no son alimentos tan pesados como la carne.

Beber también es importante. Al menos dos o tres litros al día son necesarios en periodos calurosos. Si estás harto del agua mineral una buena alternativa es el té frío.

Otra buena manera de refrescarse es utilizando toallitas o sprays pero asegurate de que la fragancia no sea demasiado fuerte. Un pequeño ventilador eléctrico puede también proporcionarte alivio.

Echarte agua fría en las muñecas o en la nuca puede ser tonificante. Y en las farmacias encontrarás sprays faciales realmente refrescantes. Y si no puedes vivir sin maquillaje ni en verano piensa que existen productos especiales en las tiendas que no se corren y que pueden tener un efecto frío.

Durante el día cierra las ventanas y baja las persianas, espera hasta la tarde o incluso la noche, cuando las temperaturas fuera son más agradables, para ventilar la habitación.

Si, después de todo lo que has hecho, el calor sigue siendo insoportable todavía puedes hacer algo más: pregúntale a tu jefe si puedes cambiar tu turno a primera hora de la mañana o para para comer un par de horas más tarde, cuando la oficina es realmente sofocante. Durante el periodo estival muchas empresas hacen jornada intensiva, igual la tuya también podría planteárselo.

Superando el bajón del verano

Fuera brilla el sol, dentro hace calor. No hay nada que hacer, el bajón del verano está aquí. La primera cosa que haces, por supuesto, es gastar tus horas extra y coger tanta horas libres como puedes.

Pero debes hacer buen uso del tiempo que queda. Si simplemente dejas que pasen las horas al final te sentirás fatal y no podrás irte tranquilo de vacaciones.

Coge toda la motivación que tienes y dite a ti mismo: "¡Siempre hay algo que hacer!" Porque realmente siempre lo hay. Dedícate a archivar, o familiarízate más con los programas informáticos que utilizas habitualmente. Ordena tus documentos o prepara cosas que te ahorren trabajo cuando estés más estresado.

Cuando acabes con todo eso puedes empezar con proyectos futuros que sabes que luego nunca tienes tiempo suficiente para dedicarles. No hay nada que te detenga para organizar ahora la fiesta anual de Navidad o el próximo aniversario de la empresa. Después estarás muy contento de tener todas esas tareas avanzadas.

Imagen: Getty Images