Soluciones
Conectar con la audiencia
Exponer las ideas para lograr la reacción de quien escucha
Toda buena presentación tiene un objetivo concreto. A veces se trata
simplemente de informar, ilustrar una situación o formar. Pero en otros
casos lo importante es conseguir que la audiencia reaccione de forma
positiva y actúe. Quizá la intención sea que adquieran algún producto o
convencerles para adopten una nueva estrategia comercial y actúen en
consecuencia.
Sea cual sea el objetivo, resulta esencial darse cuenta de que, para lograrlo, es necesario estar en sintonía con las personas a las que se intenta llegar. Al igual que un artista que busca conquistar y embelesar al público, los mejores oradores y los que más éxito tienen son capaces de conectar con la audiencia.
A continuación proponemos algunas ideas para mejorar las presentaciones:
Sea cual sea el objetivo, resulta esencial darse cuenta de que, para lograrlo, es necesario estar en sintonía con las personas a las que se intenta llegar. Al igual que un artista que busca conquistar y embelesar al público, los mejores oradores y los que más éxito tienen son capaces de conectar con la audiencia.
A continuación proponemos algunas ideas para mejorar las presentaciones:
Incorporar el humor a la presentación
No es necesario ser un showman. Un chiste breve para la ocasión al inicio de la presentación puede ayudar a relajar tanto al orador como a la audiencia, aunque una anécdota divertida y corta (tampoco tienes que hacer que la gente se desternille de la risa, basta con que sea entretenida y apropiada) podría ser aún mejor.
Muéstrate relajado, aunque no lo estés
Si te muestras muy nervioso, la audiencia se sentirá incómoda. Y aún peor, dirigirá la atención y la concentración a tu incomodidad en vez de al contenido de la presentación. Respira hondo siempre que puedas para mantener la compostura. No permitas que los ojos vayan de un lado a otro de manera nerviosa. No arrastres los pies, no te balancees ni gesticulices en exceso con las manos. Y no mires el reloj, ni el de la muñeca ni el de la sala.
No es necesario ser un showman. Un chiste breve para la ocasión al inicio de la presentación puede ayudar a relajar tanto al orador como a la audiencia, aunque una anécdota divertida y corta (tampoco tienes que hacer que la gente se desternille de la risa, basta con que sea entretenida y apropiada) podría ser aún mejor.
Muéstrate relajado, aunque no lo estés
Si te muestras muy nervioso, la audiencia se sentirá incómoda. Y aún peor, dirigirá la atención y la concentración a tu incomodidad en vez de al contenido de la presentación. Respira hondo siempre que puedas para mantener la compostura. No permitas que los ojos vayan de un lado a otro de manera nerviosa. No arrastres los pies, no te balancees ni gesticulices en exceso con las manos. Y no mires el reloj, ni el de la muñeca ni el de la sala.
Adopta un tono enérgico
Debes intentar que la audiencia se entusiasme tanto como tú ante la información presentada. Así que muéstrate entusiasta en la presentación. Transmite los puntos claves con confianza, convicción y seguridad.
Sé tú mismo
Cuando se realiza una presentación oral, intentar imitar a un gran orador o cambiar la forma de ser puede ser contraproducente. Si te muestras falso, así te percibirá el público, que no acabará de aceptar la información presentada o incluso se mostrará incrédulo.
Reta a la audiencia
Casi a todo el mundo le gustan los retos, sobre todo en el competitivo mundo de los negocios. Por ejemplo, si la audiencia es un grupo de profesionales de las ventas, hacia el final de la presentación podrías retarlos a conseguir un índice de satisfacción del cliente del 97 % y un aumento del volumen de ventas del 22 % en relación con el año pasado. Al hacerlo se presenta a la audiencia un objetivo por el que luchar que les incita a actuar como resultado de la presentación.
Debes intentar que la audiencia se entusiasme tanto como tú ante la información presentada. Así que muéstrate entusiasta en la presentación. Transmite los puntos claves con confianza, convicción y seguridad.
Sé tú mismo
Cuando se realiza una presentación oral, intentar imitar a un gran orador o cambiar la forma de ser puede ser contraproducente. Si te muestras falso, así te percibirá el público, que no acabará de aceptar la información presentada o incluso se mostrará incrédulo.
Reta a la audiencia
Casi a todo el mundo le gustan los retos, sobre todo en el competitivo mundo de los negocios. Por ejemplo, si la audiencia es un grupo de profesionales de las ventas, hacia el final de la presentación podrías retarlos a conseguir un índice de satisfacción del cliente del 97 % y un aumento del volumen de ventas del 22 % en relación con el año pasado. Al hacerlo se presenta a la audiencia un objetivo por el que luchar que les incita a actuar como resultado de la presentación.

